Gay

I’ve never felt the urge to come out of the closet on the Internet until now.

I started coming out to people I might have given wrong signals to before, and everyone’s response was overwhelmingly positive. I remember the very first time, in this circle of close friends, after the emotions had settled we continued talking about everything LGBTQ+, and at some point I came to a realisation that left some a bit disoriented:

‘If it were a matter of choice, I would choose to be straight.’

A friend asked me ‘doesn’t that mean you’re straight then?’ while others told me I should be more proud of who I am. Then I explained it further: I’m happy with who I am, and every sexual attraction I’ve ever felt has been towards men; but at the same time, I want to be a biological dad and that gets very morally complex very quickly*.

The other reason I gave was to avoid homophobia. I now realise that attitude towards a problem, no matter of which kind, is messed up. ‘What if no one had to learn about mutual respect because everyone could pick the same sexual preference?’ Brilliant. I’m clapping at 21-year-old me right now. But I have to admit that, while reading what happened yesterday, that thought went through my head. Briefly, but it was there.

The polar opposite of love isn’t hate, it’s fear. That way of thinking comes from fear. And more importantly, homophobia comes from fear. Literally (phobia) and always, no matter what reason it’s disguised with in every instance. And the best way to overcome fear is educating, and loving.

If you still think being gay is a matter of choice, ask yourself whether you’re consciously choosing being straight. And if your answer is yes, I’m very sorry: you’re a bisexual and there’s nothing wrong about that.

* I support LGBTQ+ families and firmly think they can raise children with the same —and in many cases better family values than the ones some people claim a traditional family mysteriously inherits.

(Castellano)

Nunca he sentido la necesidad de salir del armario en internet hasta ahora.

Empecé diciéndoselo a aquellos a quienes quizás había dado señales incorrectas anteriormente, y todos respondieron increíblemente bien. Recuerdo la primera vez, en un círculo de amigos cercanos, que después de asentar las emociones seguimos hablando un rato sobre cosas LGBTQ+, y no me acuerdo por qué llegué a una conclusión que dejó confundido a más de uno:

«Si se pudiese elegir, yo elegiría ser hetero.»

Un amigo me preguntó «¿eso no significa que eres hetero en realidad?» mientras que otros me dijeron que tenía que estar más orgulloso de quién soy. Así que lo expliqué: estoy contento con quién soy, y toda atracción sexual que he sentido ha sido hacia hombres; pero al mismo tiempo, quiero ser padre biológico y todo se me vuelve muy éticamente complejo muy rápidamente*.

La otra razón que di fue para evitar la homofobia. Ahora me doy cuenta de que esa actitud hacia un problema, no importa cuál, no es buena. «¿Qué tal si nadie tuviera que aprender sobre respeto mutuo porque todos podríamos elegir la misma preferencia sexual?» Genial. Aplaudo al Unai de 21 años. Pero tengo que admitir que, al leer lo que pasó ayer, esa idea me cruzó la cabeza. Fue breve, pero estaba ahí.

El contrario absoluto del amor no es el odio, sino el miedo. Esa forma de pensar viene del miedo. Y lo que es más importante, la homofobia viene del miedo. Literalmente (fobia) y siempre, sin importar con qué razones esté disfrazada en cualquier caso. Y la mejor forma de superar el miedo es educando, y amando.

Si todavía piensas que ser gay es una elección, pregúntate si estás eligiendo conscientemente ser hetero. Y si tu respuesta es sí, pues lo siento mucho: eres bisexual y no hay nada malo en eso.

* Apoyo a las familias LGBTQ+ y estoy totalmente convencido de que pueden educar hijos con los mismos —o en munchos casos mejores valores familiares que aquellos que algunos predican que la familia tradicional adquiere misteriosamente.

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